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Un violento terremoto afectó el sábado 27 en la madrugada al país sede de SELAVIP- CHILE. En una extensa parte de la zona más poblada, muchas familias sufrieron pérdidas de seres queridos y la destrucción de sus viviendas, caminos, infraestructuras y servicios. Al poco tiempo, el mar atacó a los asentamientos cercanos a la costa, causando más muertes y destruyendo caletas, pueblos y ciudades del litoral. Afortunadamente, el equipo de SELAVIP no tuvo que lamentar daños, y, lo más importante, estamos a salvo junto con nuestros familiares. En nuestra oficina la luz y el servicio de Internet aún no se encuentran totalmente normalizados, pero hemos podido mantener comunicación con nuestros colaboradores en el exterior. Agradecemos a quienes nos han enviado sus mensajes de solidaridad. También hemos recibido aportes de algunos que también han enfrentado situaciones similares. Destacamos un documento de Kirtee Sha, un amigo de India, que incluimos en nuestra sección Biblioteca- aportes de colaboradores. Algunas ideas que surgen de estos aportes y de nuestra experiencia en las regiones en desarrollo: 1. Una lección de humildad: Nos habíamos acostumbrado a pensar que ya estábamos por terminar con lo crítico del problema de vivienda y que lo que nos correspondía por nuestro nivel de desarrollo eran “casas dignas” de 60 m2 como mínimo, construidas por empresas profesionales. El terremoto nos ha enseñado, de manera dura, que seguimos con enormes desafíos en ese campo. Por ejemplo, hemos debido recurrir masivamente a nuestra antigua solución de “mediaguas” para poder otorgar un primer techo a las familias afectadas. ¿Será ésta la oportunidad para re-evaluar la conveniencia de alternativas que emplean muchos proyectos que apoya SELAVIP en otros países- viviendas incrementales, autoconstrucción, autogestión comunitaria, mejoramientos graduales de viviendas precarias, etc.? ¿Cómo reconocer públicamente que puede no ser viable lo que se hemos estado transmitiendo - de que la gente tiene derecho a que le den casa nueva, completa, grande y fuertemente subsidiada? Que las comunidades – hasta los más pobres- también tendrían que aportar esfuerzos, ideas, ahorros como lo hacen los pobres de Asia y África? Habrán sobrevivido en nuestro pueblo las capacidades tecnológicas para construir, ampliar, etc., luego de tanto tiempo en que la consigna era que solo las empresas formales construyen firme y bueno? 2. Focalizar más en las personas que en las casas: somos un país en que el sector productor de vivienda es fuerte, lo que nos imprime el sesgo de ver el problema habitacional a partir del producto, de la oferta. Cuando se cuenta con una institucionalidad que funcionan relativamente bien, con programas y recursos que permiten resolver los problemas urgentes, la reacción podría ser poner en marcha a la máxima velocidad la maquinaria sectorial para construir. El problema es que la gente podría quedar un tanto al margen, aumentando su dependencia del sistema gubernamental o de la caridad. Esta tragedia es la oportunidad para cambiar el foco; preocuparnos más de que la gente pueda participar, dialogar, decidir y contribuir de manera organizada y efectiva. Necesitan mucha ayuda, pero también tienen que asumir sus obligaciones a la hora de reconstruir su futuro. Quizás se pueda recomponer un tejido social que en Chile se ha debilitado en la medida que nos pusimos “mas modernos”- más individualistas, más centrados en tener más. 3. Procesos que requieren tiempo y continuidad: Aún presionados por el dramático presente, no deberíamos olvidar que tanto la emergencia como la reconstrucción son procesos que tienen sus propios ritmos. Hay que dar su tiempo a estos procesos... no tratar de "solucionar" desde el Estado todos los problemas, las penas y pérdidas. Hay soluciones de emergencias que resultan "definitivas", que congelan demasiado pronto situaciones que aún no están maduras. Se deberían crear y proteger desde un comienzo las oportunidades para que la gente inicie y prosiga su propio proceso personal, familiar y, sobre todo, social, potenciando sus posibilidades de progreso económico y social. La continuidad de los procesos requiere cuidado especial por la coyuntura política en que nos encontramos: un gobierno a días de su término, que se apura por responder con eficiencia a las urgencias; mientras otro equipo que asume la próxima semana también se verá presionado por actuar “de entrada” sin un tiempo de ajuste que puede serle necesario. Informamos, finalmente, que el desarrollo de todos los proyectos 2010 en América Latina, Asia y África no sufrirá cambios por este evento. Aún cuando en un plano personal los miembros del equipo SELAVIP puedan involucrarse en tareas de apoyo a la emergencia y la reconstrucción, o puedan haber ajustes en el plan de seguimiento de los proyectos en terreno, el apoyo técnico y financiero a los 60 proyectos en marcha se mantiene conforme a lo planificado. Los alentamos a continuar avanzando lo más efectivamente posible para que cada iniciativa pueda completarse de manera satisfactoria. |